Con días como este, dan ganas de
tomar mi mochila, pan, agua y un abrigo y lanzarse al mundo. Hacer dedo por las
carreteras de un lugar desconocido del sur de Chile, y gritar, hacerlo tan
fuerte hasta quedar sorda, espantar a unos cuántos pájaros y poder sacar de
alguna forma «esto» extraño que me
aqueja.
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«Uno
busca lleno de esperanzas el camino que los sueños prometieron a sus ansias» (Enrique
Santos Discépolo)
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Lo que dije anteriormente no
escapa mucho a lo que mi corazón anhela. Deseo poder liberarme, encontrar un
verdadero motivo que mueva mi vida. Deseo escuchar a mi corazón y no
equivocarme.
¿Y todo esto por qué? «El Alquimista» de Paulo Coelho, una obra que abrió
mis ojos y me hizo pensar. No como muchas obras, ésta si caló de manera sutil y espontánea
en mí, y la esencia de mi persona atrapó lo mejor de ésta. Sin lugar a dudas
una obra que será imposible olvidar, y se convertirá en conocida a vox
populi dentro de mi círculo y fuera de éste.
Al juzgar por los prejuicios, este mes fue una de esas excepciones que «sólo ocurren una vez», no cada 30 días se marcha una profesora que te ha formado como estudiante, pero principalmente como un ser humano competente, y recalco este último concepto, puesto que éste es (a modo personal) el que describe a la profe Pauli en una palabra. Sin embargo, como lo menciona esta hermosa obra «la hora más obscura, es la que viene antes del nacimiento del sol» por ende, el sol nació nuevamente para nosotros con la llegada de la profe Mabel, y quiero que esto último no se mal interprete, pero es que no puedo dejar de relacionar esta obra, con hechos que pasan en mi día a día. Es que quizás todo esto, estaba «Maktub».
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| «La hora más obscura, es la que precede al nacimiento del sol» |
Esto fue cosa de
días… Todo iba muy bien hasta la primera parte, donde lo emocionante aún no se
me pasaba por la cabeza. Como comenté en la segunda entrada, llegar hasta aquí
fue tan fácil, la historia era simple y sin mucha complejidad. Esto resultó
como una evolución, y ahora me doy cuenta que no estaba tan ajena a lo que
esperaba que ocurriera con esas «primera parte» y «segunda parte». Todo tomaría
su propio rumbo, tal cual lo mencionó su propio autor: pude escribir la historia «ya que estaba escrita en mi alma», la
narración en este punto se tornó más interesante, pues iba presenciando no sólo
la historia ficticia que nos estrega la verosimilitud narrativa, sino que también
la nostalgia de sentirse un Santiago
más, que se arriesga a lo nuevo, perdiendo el miedo, sorteando obstáculos,
dejando cosas importantes, por cumplir su «Leyenda Personal», y donde los
lectores (como yo en este mes), nos
emocionamos con el encuentro del amor, ese valor que siempre está presente en nuestras
vidas, aunque no nos demos cuenta que se encuentre ahí.
Resulta entretenido el ambiente físico
en que se desarrolla la historia, recordé inmediatamente eso de: «viaje como tema literario» y es que más
allá de haber sido un viaje físico, lo que identifiqué fue ese desarrollo
interior que transformó a «el pastor» en un verdadero alquimista. Es muy
detallada la descripción de este ambiente, «realmente
me sentí como en el desierto, sentí esa sed y la desesperación de estar
viajando en camello, bajo un abrumador sol».
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| Una ilustración del desierto a lo que mi mente imaginaba cuando leía |
Lo que lejos me llamó más la atención,
fue ese tono que logró discernir mi agobio. Fue algo filosófico, con grandes
metáforas, lo que sin lugar a dudas enriquece más esta novela y la hace
diferente a la pasada, «1984», y a las anteriores. Además el uso de nuevos conceptos, como «Leyenda
personal», «La Gran Obra», «El Alma del mundo», y otras, hacen que ésta plasme
ciertamente el sello de su autor, un letrista carioca, Paulo Coelho.
No muchas tienen el agrado de ser
catalogadas con un «+» por mí, porque soy bastante regodeona, y no obstante, reconozco que fue una novela que me encantó, entre ésta y «El
Hidalgo Don Quijote de la Mancha», opto por la primera a ojos cerrados. Pero
como dicen por ahí «sobre gustos no hay
nada escrito», las opiniones varían, y son respetadas. En este minuto «soñaré
con pirámides, encontraré un rey, cruzaré el desierto y estaré en un pozo en
algún oasis para preguntar por un Alquimista. Todo esto porque el Universo
entero conspirará para que yo me quede junto a ti».
Realiza un viaje entretenido y
placentero, si quieres reflexionar, te invito que al igual que yo, te entregues
a esta «Gran Obra». En otras palabras, acompaña a Santiago en su «Leyenda
Personal». No te arrepentirás. Sólo ten presente... (observa la imagen de abajo).
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| En palabras del mismo Coelho en su obra denominada "El Alquimista" |





